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enero 13th, 2019 by Editorial la Hoja

Hace veinte años eran un racimo. El día de hoy se han transformado en la locomotora que da vida a una zona. Las multilatinas, las grandes compañías de Latinoamérica con proyección internacional, han crecido de forma fuerte y se han expandido por todos y cada uno de los rincones del planeta. Los refrescos peruanos anegan Tailandia, el cemento colombiano conquista U.S.A. y la asesoría tecnológica brasileira asuela en India. El papel que juegan estas firmas es clave de cara al desarrollo de la zona y su veloz avance las va a hacer protagonistas de la economía global.

Desde el principio de este siglo, las multinacionales sudamericanas comenzaron a cobrar relevancia, primero en los diferentes países de la zona y después en los 5 continentes. El zarpazo internacional que han dado es caso de estudio en las escuelas de negocios. Solo en la última década, las cien compañías más esenciales de la zona han tenido un desarrollo medio anual del cinco con dos por ciento (en comparación con el uno con ocho por ciento de media de todas las compañías de América Latina), con ingresos sobre los mil millones de dólares estadounidenses, conforme con el último análisis de la asesora Boston Consulting Group (BCG).

Fue a lo largo de la década de los noventa, cuando se liberalizaron las economías de la zona y comenzaron a florecer los negocios rentables y la idea de franquiciar, que empezó el auténtico despunte de las multilatinas. El día de hoy firmas de México, Brasil y Chile acaparan la lista de las compañías que más medran (con setenta y dos compañías de las cien más esenciales), conforme BCG. En nuestros días, las multilatinas están presentes en todos y cada uno de los campos de la economía, mas el mayor empuje viene dado poco a poco más por aquellas que apuestan por el consumo, los servicios y la adopción de tecnologías digitales. En los años noventa y principios de este siglo, las multinacionales sudamericanas con mayor presencia en el extranjero eran aquellas relacionadas con las materias primas, asegura Álvaro Cuervo-Cazurra, maestro de negocios internacionales y estrategia en la Northeastern University (Boston, EE UU). Mas debido a la bajada en el coste de los primordiales insumos, estas han perdido una parte de su hegemonía.

Está claro que la expansión regional de las multilatinas coincidió con un contexto de general bonanza económica en la zona, que fue impulsada por una demanda excepcional de materias primas y un ambiente internacional conveniente, asevera Ramón Casilda, autor del libro Latinoamérica Emergente (Editorial Universitaria, dos mil doce) y maestro del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB). Este panorama dio geniales resultados para aquellas compañías con apetito de desarrollo, lo que se tradujo en una mayor confianza por la parte de los inversores en sus respectivos países.Calle Florida, en Buenos Aires. El comercio minorista es uno de los motores de la economía de la región.

En mil novecientos noventa y nueve, de las quinientos mayores compañías instaladas en la zona, menos del cincuenta por ciento eran latinoamericanas; mas cara dos mil siete, el setenta y cinco por ciento de las firmas con mayor renombre tenían como origen un país de la zona, señala un análisis del Real Instituto Elcano. Las multilatinas se independizaron y aprovecharon la crisis económica liberada en dos mil ocho para adquirir empresas europeas y estadounidenses endeudadas. De este modo avanzaron por el subcontinente y el planeta. Por poner un ejemplo, Argos (un conjunto colombiano dedicado a la industria cementera) se hizo con activos de la francesa Lafarge en E.U. y después en América Central. Cencosud (un consorcio chileno que opera en el rubro minorista) adquirió las tiendas del conjunto francés Carrefour en Colombia. Banesco (el conjunto financiero venezolano) se hizo con el banco gallego Novagalicia. Y la lista sigue.

Panorama esperanzador
Con vistas al futuro, las compañías multilatinas tienen un panorama esperanzador. Latinoamérica aún tiene una serie de activos que lo transforman en un atrayente mercado en desarrollo, señala el estudio de BCG. Para iniciar, resalta la asesora, la zona tiene un Producto Interior Bruto nominal combinado de cinco con tres billones de dólares americanos y un mercado de consumo de tres con cinco billones de dólares estadounidenses anuales.

Además de esto, el BCG estima que el desarrollo del Producto Interior Bruto regional avanzará en promedio un dos con siete por ciento hasta dos mil veintiuno, tras las recesiones recientes en ciertas naciones, que han empujado a muchos hogares de nuevo a la pobreza. Las esperanzas de desarrollo de las multilatinas, afirma Casilda, van de la mano del repunte y estabilidad de la clase media en la zona, que alcanza al treinta y tres por ciento de los ciudadanos de la zona: ciento noventa y dos millones de personas de los quinientos noventa y seis millones de habitantes que tiene el subcontinente, conforme datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “Hay una demanda más cualificada de este segmento de población, con un patrón afín de consumo al de los países desarrollados. Asimismo hay un efecto imitativo de las clases más bajas, un factor que ayuda a impulsar las compras de productos en un medio plazo”, comenta el especialista.

No obstante, el camino para proseguir su ascenso es sinuoso. La renegociación del NAFTA, la guerra comercial que ha emprendido USA contra China, como la corrupción que todavía atenaza la zona, puede frenar los planes de inversión de ciertas compañías, asegura Cuervo-Cazurra. Pese a ello, explica el analista, las multilatinas han aprendido de los vaivenes económicos del pasado y han probado que saben navegar en un mar revuelto.

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