Reducción - Una multitud veneró al Cristo de la Buena Muerte
Como ocurre cada 1º, 2 y 3 de mayo, una multitud veneró al Cristo de la Buena Muerte en el santuario de Reducción
Localidad situada al sur de Córdoba; poblada por 1.600 habitantes. Anualmente se reúnen entre 100 y 150 mil creyentes, es decir, cincuenta veces más que la cantidad de la población originaria, cuya mayoría peregrina hasta allí como forma de manifestar su fe. El Intendente, Jorge Grazziano, aseguró que los pobladores están inclinados apasionadamente ha contener y albergar hospitalariamente a los visitantes y, además, evitar sobrevaluar los productos, para lo cual hay controles de precios antes de las fiestas y si no se cumplen, se clausuran. También se pueden observar sitios baldíos llenos de autos, que al no tener propietarios, la Municipalidad se lo adjudica a personas que lo mantengan limpios anualmente y para dicha fiesta le da la posibilidad de utilizarlo como estacionamiento para recaudar dinero. Por otro lado, la policía de la Provincia de Córdoba dispuso de una muy buena cantidad de efectivos, que trabajaron con puestos sobre elevados; desde los cuales se podía observar mucho mejor a la gente. Asimismo la Policía Caminera y Gendarmería Nacional, en conjunto trabajaron para que el tráfico fuera lo más ordenado posible. Mientras, el ejército con una carpa instalada al lado de la Iglesia, Bomberos Voluntarios, Registro Civil y Centros Asistenciales, apoyaron de igual forma. En los actos primordiales estuvo el Gobernador Juan Schiaretti, quien expresó: “me impresionó la manifestación de FE masiva, el espíritu con el cual viene la gente. Me parece que las expresiones de fe deben ser apoyadas por el Estado, porque es parte de la vida de una sociedad, mas allá de la religión a la que uno pertenezca, es parte de la expresión de la cultura de una Sociedad.” Además, entregó subsidios destinados para la organización de la fiesta, el mantenimiento y refacción de la iglesia y de la plaza. Contaron también con la presencia de Monseñor Eduardo Martín, Arzobispo de Río Cuarto, persona muy importante por el trabajo mancomunado que lleva a cabo con la iglesia, “guía lo que Dios resucita en el alma de la gente, por ello la fiesta es de la gente, la fe es de la gente y los sacerdotes simplemente estamos al servicio de la gente. Se tiene que alimentar la fe y el espíritu para vivir la vida de cada día con mas alegría y esperanza, porque si se perdiera, ya no tendría sentido festejar. El hombre no solo vive de pan”, expresó..